elaleph.com
Contacto    Domingo 22 de septiembre de 2019
  Home   Biblioteca   Editorial   Libros usados    
¡Suscríbase gratis!
Página de elaleph.com en Facebook  Cuenta de elaleph.com en Twitter  
Secciones
Taller literario
Club de Lectores
Facsímiles
Fin
Editorial
Publicar un libro
Publicar un PDF
Servicios editoriales
Comunidad
Foros
Club de lectura
Tienda
Cursos a Distancia
Búsqueda laboral
Encuentros
Afiliados
¿Cómo funciona?
Institucional
Nuestro nombre
Nuestra historia
Consejo asesor
Preguntas comunes
Publicidad
Contáctenos
Sitios Amigos
Caleidoscopio
Cine
Cronoscopio
 
Páginas 1  2  3  (4)  5  6  7  8  9  10  11  12  13  14  15  16 
 

El paisaje de Santo Domingo posee una belleza del todo inesperada, si se atiende al carácter predominantemente sombrío del resto de la isla. El lugar está situado en el fondo de un valle rodeado de altos y desiguales muros de lava estratificada. Las negras rocas ofrecen el contraste más sorprendente con el fresco verdor de la vegetación que borda las márgenes de una pequeña corriente de agua cristalina. Ocurrió ser un gran día de fiesta, y el lugar estaba lleno de gente. A nuestro regreso dimos alcance a una veintena de muchachas negras, vestidas con excelente gusto; el color obscuro de su piel y el níveo albor de sus vestidos de lienzo se combinaban admirablemente con los colores variados de sus turbantes y amplios chales. No bien nos hubimos acercado, cuando se volvieron de pronto y, tendiendo sus chales en el camino, entonaron con brío un canto salvaje, llevando el compás con palmadas que se daban en las piernas. Les arrojamos algunos vintenes, que fueron recibidos con chillonas carcajadas, y las dejamos repitiendo su canción con redoblado ardor.

Una mañana la atmósfera gozaba de extraordinaria transparencia, y los montes lejanos se proyectaban con nítido perfil sobre la pesada mole formada por nubarrones de un azul obscuro. Juzgando por estas apariencias y por lo que en análogas circunstancias sucede en Inglaterra, supuse que el aire estaba saturado de humedad. De hecho vino a resultar todo lo contrario. El higrómetro señaló una diferencia de 29,6 grados entre la temperatura del aire y el punto de saturación. Esta diferencia era casi el doble de lo que había observado en mañanas anteriores. Semejante grado desusado de sequedad atmosférica se presentaba acompañado de constantes relámpagos. ¿No es bien extraño que esa extraordinaria transparencia aérea coincidiera con tal estado del tiempo?

 
Páginas 1  2  3  (4)  5  6  7  8  9  10  11  12  13  14  15  16 
 
 
Consiga Diario del viaje de un naturalista de Charles Darwin en esta página.

 
 
 
 
Está viendo un extracto de la siguiente obra:
 
Diario del viaje de un naturalista de Charles Darwin   Diario del viaje de un naturalista
de Charles Darwin

ediciones elaleph.com

Si quiere conseguirla, puede hacerlo en esta página.
 
 
 

 



 
(c) Copyright 1999-2019 - elaleph.com - Contenidos propiedad de elaleph.com