Para entender este manifiesto sobre el derecho a educación que se merece la "clase obrera" es necesario adentrarnos en la historia de Concepción Arenal. Una mujer que para estudiar la carrera de derecho se disfraza con ropas de hombre, que es capaz de defender los derechos de la mujer en las tertulias de los intelectuales de época, merece una detenida reflexión y comprensión de sus escritos. Concepción Arenal fue perseguida por su ideología y por el hecho que fuera una mujer quien la promulgaba. Basó su teoría en los principios de libertad, justicia y caridad. En este tratado defiende el derecho a educación que todo hombre merece y lo hace coherentemente con la educación cristiana que recibió y defendió a lo largo de su vida. Contiene un agudo sentido de justicia como expresión de sus ideas con ciertas concomitancias a un socialismo utópico y una rebeldía liberal.
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