En estos cuentos de la ciudad y sus protagonistas, de sitios y costumbres, de ensoñaciones y materias, Bernardo Kordon levanta una vez más su dimensión de porteño universal, su arte magistral de narrador. "En Kordon -ha escrito Pablo Neruda- hay un verdadero que no le teme a la espantosa aparición, ni al canasto de la inmundicia ni a la demencial borrachería de cantineas y escupientes tugurios, ni a la insólita belleza de las soledades terrestres. Así, pues, sin que nadie me lo pida, por que no se quede sin compartir esta revelación, señalo a los lectores este escritor vagabundo que nos enseña a andar con él entre los preciosos cielos, dejar de soñar, entre muy dormido y muy castigado como debe ser.
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