Federico Curlando, perteneció a una generación de hombre, que todo lo superditaron a lo que la vida tiene de más bello y espiritual. Poeta por temperamento y hombre bueno por definición, dejó un recuerdo que perdurará indefinidamente y Curlando como la mayoría de los hombres dominados por inquietudes intelectuales que animaron y matizaron magníficamente la vida de un Buenos Aires que seguirá viviendo en el recuerdo de todos, tuvo la virtud de hacerse querer con la sinceridad que debe apreciarse a estructurar aspectos interesantes de la cultura de un país.