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El santuario de San Miguel de Excelsis de  S. Huici - V. Juaristi  

El santuario de San Miguel de Excelsis
de S. Huici - V. Juaristi


ediciones 
Espasa Calpe

Edición: 1929
Tomos: 1
Medidas: 27,8 x 38,3 cm
Estado: Muy Bueno
Género: Arte
Peso: 400 gramos

 
Comentario del libro Reseña del libro
 
Libro Usado Castellano
Formato libro
impreso
 
U$S 835.91
C O M P R A R
* Los importes están expresados en dólares estadounidenses.
Política de Devoluciones.
 

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Descripción del libro usado "El santuario de San Miguel de Excelsis"


El Santuario de San Miguel de Excelsis (Navarra) y su retablo esmaltado por S. Huici y V. Juaristi - Estudio comparativo entre los esmaltes de San Miguel y los más importantes que existen en España y en el extranjero.
Advertencias Preliminares: En todas las ocasiones que he visitado el santuario navarro de San Miguel de Excelsis, situado en el monte Aralar, pasó siempre por mi mente la idea de escribir una monografía que abarcase la descripción del templo, de su relicario y, principalmente, la del retable o frontal esmaltado que contiene, obra esta última que puede calificarse, sin incurrir en hipérbole, como la pieza más importante de esmaltería que existe en España, en competencia con el frontal de Santo Domingo de Silos, actualmente en el Museo provincial de Burgos.
Tanto de la iglesia románica principal, como del pequeño santuario encerrado dentro de la primera, bastan pocas palabras para hacer su descripción, porque la sencillez de sus estructuras y la pobreza de ornato en una y otro, facilitan la tarea sin grandes quebraderos de cabeza. Con los dibujos de la planta y corte transversal de la iglesia mayor, la indicación de los rasgos típicos de la escuela a que pertenece, y, finalmente, la rectificación de algunos conceptos erróneos, reproducidos en diversos libros, que atribuyen al primitivo santuario un carácter visigótico, hay suficientes elementos de juicio para que el aficionado a estas materias pueda formarse concepto verdadero de la importancia arqueológica de ambas iglesias.
Pero si esta labor es sencilla, no ocurre lo propio al querer describir el frontal esmaltado. Para tener una idea cabal de esta magnifica pieza, es menester verla con detenimiento, fijándose en los grupos y actitudes de las figuras que forman la composición total y también en el colorido de los esmaltes.
Como la visita al santuario es difícil para la generalidad, porque el acceso a la montaña donde se halla situado es muy penoso, lo que primeramente piensa el que, como yo, trata de divulgar los tesoros artísticos de su país, es en reproducir el fontal con la mayor exactitud posible, tanto en lo que se refiere a la parte fotográfica como a la coloración de los diversos matices que ofrece la obra esmaltada.
Esta labor es propia de un buen fotógrafo, que obtenga autocromas, y de un artista inteligente, que ilumine las reproducciones, completando el trabajo de la máquina, que, por ser tal, no puede aportar el destello espiritual, ese quid divinum, patrimonio únicamente de los dotados con fino sentido estético.
Cuando yo buscaba al fotógrafo y al artista, surgió de modo impensado mi amigo el Dr. Juaristi, eminente cirujano, en quien se reúnen, además de las dos cualidades expresados, otras muy estímables para colaborar en un trabajo de esta naturaleza, por la amplitud de su cultura y su gran devoción al arte.
No sé si tiene algún mérito el libro que publicamos. En caso afirmativo, corresponderá en grado máximo al citado doctor, que, aparte su valiosa colaboración intelectual, interpretado el verdadero significado de algunas figuras de la pieza esmaltada y deshaciendo errores antiguos muy arraigados, ha preparado la obra artística de fotografía en colores con el amor y la paciencia necesarios en trabajos de esta índole, habilísimamente secundado por los talleres de la Editorial Espasa - Calpe.
Si algunos sonríen irónicamente al observar que un mñedico reputado y un ingeniero de Caminos gastan su tiempo en cosas al parecer tan triviales, pudiendo emplearlo en otras de mayor enjundia, dentro de sus respectivas profesiones, será oportuno decirles lo que el ilustre Gómez Moreno pone en boca del "genio bueno", cuando este personaje hace su propia presentación en el último capítulo del admirable libro La Novela de España.
Después de afirmar el "Genio bueno" que es el rey del mundo, aunque le ven humilde y sin corona, hace alguna atinada consideración acerca de nuestros reyes efectivos, y dice: "Yo me contento con menos; solamente soy el ángel de los juegos, nada más. Toco la vida con una pluma de mis alas, y su gravedad se disuelve en escarceos gustosos, en actividades inútilmente solicitadoras, en mil quisicosas gratas que ponen al hombre a tono con la naturaleza, pródiga en ofrecérsenos bella..."
Recomienda luego los medios para hacer la vida agradable y termina su discurso con estas palabras: "Si necesitas de fórmulas para regular esta modalidad del vivir humano, a tu alcance las tienes: son el Arte con toda su infinita riqueza de soluciones. Para hablar, para moverte, para comer, para enamorar, para rendir culto a Dios, para todo es con arte como has de proceder, sutilizando las urgencias del instinto con el don tan humano del ingenio, curva flexible que nunca hiere y hace del esfuerzo pasatiempo agradable. Y ahora quédate en paz, que si reniegas del mundo y de ti mismo, será porque tires a bruto."
Como estas frases, que nuestro primer arqueólogo atribuye al "genio bueno", contienen preceptos de los que quisiéramos ser fieles observantes, no es menester aádir más, por nuestra parte, para explicar qué clase de motivos son los que hacen salir a la luz pública este modesto trabajo.
S. Huici.

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