Capitulo primero: La modista procedió a arreglar los últimos pliegues del velo, declarando de inmediato que su labor había terminado. La novia estaba lista para dirigirse al altar. Ina de Faucondiére dirigió una larga mirada al espejo, y sonrió a su propia imagen; deliciosa como nunca en el blanco atavio de las desposadas. Un rostro de rasgos suaves, con ciertas características de infantilidad en el conjunto; una boca eternamente risueña; unos ojos verdes en los que brillaba el optimismo y la alegría; una sedosa cabellera castaña, de la que asomaban algunos ricitos debajo del tul... Volúmenes de hermosa presentación con 128 páginas de texto, bellas y llamativas portadas a todo color.