El fervor popular ha instituido en la categoría de ídolo a Carlos Gardel, y le atribuye episodios que bordean la leyenda o el mito. Ninguna duda cabe acerca de la vigencia de su arte, y la frase "cada día canta mejor" corrobora su derecho a competir con figuras posteriores. Desde el misterio de su origen hasta el desconocimiento de los detalles de su muerte, su biografía es una sucesión de incidentes cuya verificación a menudo es imposible. Pero lo que debemos rescatar, es la innegable validez de su obra como cantor, ya clásica y aún no superada.