Este libro se empeña en devolvernos las formas que se ocultan por debajo de las que se manifiestan: combate, en el fondo, un falso dualismo reivindicando como horizonte exclusivo de lo real, el horizonte de lo probable. Lo probable es para nosotros el único reducto franqueable de lo verdadero. El oficio del poeta sigue siendo esa vieja voluntad de rescate. Lo que él dejará de lado, entonces, serán las palabras de un cierto idioma: las del lenguaje axiomático y definitorio en favor del diálogo liberador, único camino de acceso a lo que el mundo tiene de esencialmente significativo: su pluralidad semántica, la multívoca naturaleza de su ser.