|
|
Páginas
1
2
3
(4)
|
|
A los potros jóvenes y caballos de boca débil se les ciñe una fina correa en derredor del maxilar inferior, a través de la boca y en ella van anudadas las riendas. Forma parte de los arreos un cabestro de largas correas que al cabalgar se lleva en la misma mano con las riendas para impedir la huida del animal en caso de una involuntaria separación del jinete y su cabalgadura. De noche se atan juntas las extremidades anteriores del caballo mediante una manca que pende del estribo. De esta manera, se posibilita al animal buscar su alimento, pero sin alejarse demasiado del campamento o de la casa. Por la anchura de la silla y la posición casi horizontal de los muslos, naturalmente no se puede hablar de una acción de las piernas y de postura según nuestra acepción. El gaucho cabalga al balance. En consecuencia, el caballo marcha sin adoptar una postura erguida sino alargando la cabeza y el cuello. Todo su adiestramiento se reduce a obedecer a las siguientes señales: galopa a un golpe del rebenque; se detiene a un tirón de las riendas. Si se desea hacer girar al caballo hacia la derecha se apoyan las riendas sobre el lado izquierdo de su cuello y a la inversa. Por lo demás se cabalga a rienda suelta, dejando que el animal cuide del camino y de no tropezar. |
|
Páginas
1
2
3
(4)
|
|
Consiga Con los gauchos de la Pampa de Erwin von Hase en esta página.
|
|
 | |
Está viendo un extracto de la siguiente obra:
|
|
|
Con los gauchos de la Pampa
de Erwin von Hase
ediciones elaleph.com
|
Si quiere conseguirla, puede hacerlo en esta página.
|
|
|
 |
|