Pero si partimos del hecho de que siempre tiene que haber dos caminos a
elegir, aun en el caso de existir una gran gama de ellos, no podríamos reconocer
lo bueno si no existiese lo malo, pero creo que la inteligencia y los buenos
deseos de las personas se deben considerar e imponer al apasionamiento y a la
sinrazón.
Por tanto, aconsejo que nos adentremos en la lectura de este
libro para
recordar algunos cauces de lo que fue y cómo se desarrollaba la vida de nuestros
antepasados, buscando lo que no llegaban a comprender, por qué estaban allí y
para qué. Veremos, además, los diferentes y complejos senderos que el hombre
tuvo que caminar a lo largo de su trayectoria, desde ese principio de la vida,
lleno de temor, desconfi anza y miedo, sin saber quién lo enviaba, dónde estaba,
ni el porqué de su existencia.
Pero este razonamiento tampoco era posible, dada su limitada capacidad
mental.
La ignorancia y el desconocimiento de todas las cosas eran
tales que se
mantenía dentro de un cúmulo de incertidumbres, al margen de la realidad.