elaleph.com
Página de inicio Contacto Domingo 12 de febrero de 2012
  Home   Biblioteca   Editorial   Libros usados    
¡Suscríbase gratis!
Página de elaleph.com en Facebook  Cuenta de elaleph.com en Twitter  
Secciones
Taller literario
Buscador literario
Club de lectura
Facsímiles
Fin
Editorial
Publicar un libro
Publicar un PDF
Servicios editoriales
Comunidad
Foros
Club de Lectores
Subastas
Celulares
Tienda
Cursos a Distancia
Búsqueda laboral
Encuentros
Afiliados
¿Cómo funciona?
Institucional
Nuestro nombre
Nuestra historia
Consejo asesor
Preguntas comunes
Publicidad
Contáctenos
Sitios Amigos
elaleph.es
Caleidoscopio
Cine
Cronoscopio
Maemo
 
Páginas 1  (2)  3  4  5  6  7  8  9 
 

Su hermano Sergio Ivanovich, Esteban Arkadievich y la Princesa, le orientaban en cuanto debía hacer. Y él se limitaba a conformarse con lo que decían.

Sergio Ivanovich tomó para él dinero prestado, la Princesa le aconsejó irse de Moscú después de la boda y Esteban Arkadievich le sugirió que fuese al extranjero. Levin se mostró de acuerdo con todo.

«Ordenad lo que más os agrade», se decía. «Soy feliz y mi felicidad no puede ser mayor ni menor por lo que vosotros hagáis o dejéis de hacer.»

Y cuando comunicó a Kitty que Esteban Arkadievich les aconsejaba ir al extranjero, le pareció sorprendente que ella no estuviese de acuerdo y que tuviera para su vida futura sus propósitos determinados.

Kitty sabía que en el pueblo Levin se ocupaba en una empresa que le apasionaba. Ella no comprendía aquellas actividades de su esposo ni quería comprenderlas, pero no por esto dejaba de considerarlas importantes; y como sabía que ellas exigirían su presencia en el pueblo, el deseo de Kitty era ir, no al extranjero donde nada tenían que hacer, sino a la casa de su futura residencia.

Tal decisión, expresada muy concretamente, extrañó a Levin. Pero, como le daba igual marchar a un sitio que a otro, pidió inmediatamente a Oblonsky, cual si éste tuviera tal obligación, que fuese al pueblo y lo arreglase todo como mejor le pareciera y con aquel buen gusto que era natural en él.

–Oye –dijo Esteban Arkadievich a Levin, al volver del pueblo donde lo dejó dispuesto todo para la llegada de los recién casados–, ¿tienes el certificado de confesión y comunión?

 
Páginas 1  (2)  3  4  5  6  7  8  9 
 
 
Consiga Ana Karenina - Quinta Parte de Conde León Tolstoi en esta página.

 
 
 
 
Está viendo un extracto de la siguiente obra:
 
Ana Karenina - Quinta Parte de Conde León Tolstoi   Ana Karenina - Quinta Parte
de Conde León Tolstoi

ediciones elaleph.com

Si quiere conseguirla, puede hacerlo en esta página.
 
 
 

 



 
(c) Copyright 1999-2012 - elaleph.com - Contenidos propiedad de elaleph.com