Ay, ¿no había ningún lugar donde pudiera
esconderse y encerrarse en sí misma tanto tiempo como quisiera, sin
molestara nadie y sin que nadie la molestara a ella? ¿No había
ningún lugar en el mundo donde pudiese echarse a llorar... por fin?
Mamá Parker quedó de pie, mirando hacia arriba y hacia abajo.
El viento helado sopló en su delantal y lo convirtió en un globo.
Y ahora empezaba a llover. No había ningún
lugar.