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Introducción

“La Economía Política de la moral es la riqueza con buena conciencia, con virtud, etc. Pero ¿cómo puedo ser virtuoso si no soy? ¿Cómo puedo tener buena conciencia si no tengo conciencia de nada? El hecho de que cada esfera me mida con una medida distinta y opuesta a las demás, con una medida la moral, con otra distinta la Economía Política, se basa en la esencia de la enajenación, porque cada una de estas esferas es una determinada enajenación del hombre”. Marx

Para comprender las sociedades normalizadas en el disfrute inmediato a través del consumo hay que partir de la intelección de las “prácticas-de-disfrute” como el resultado/proceso de la tensión dialéctica entre: experimentar gozo con alguien o algo, tener o poseer una cosa (o algún ser vivo devenido cosa) y aprovechar una cosa u obtener beneficio de ella. Estas tres aristas o prácticas específicas del disfrutar representan lo que desde el “conocimiento mutuo” (sensu Giddens) emerge hoy alrededor de una “definición” de disfrute que se puede hallar a través de una búsqueda rápida en el ciberespacio. La aceptación (vía definición) de que el disfrute se conecta con la apropiación/posesión y con los campos de beneficios autocentrados para el poseedor es ya una indicación clara del propósito del libro que aquí introducimos.

Es en este sentido que retomamos aquí como guía analítica lo sostenido por Marx:

“La Economía Política, esa ciencia de la riqueza, es así también al mismo tiempo la ciencia de la renuncia, de la privación, del ahorro y llega realmente a ahorrar al hombre la necesidad del aire puro o del movimiento físico. Esta ciencia de la industria maravillosa es al mismo tiempo la ciencia del ascetismo y su verdadero ideal es el avaro ascético, pero usurero, y el esclavo ascético, pero productivo. Su ideal moral es el obrero que lleva a la caja de ahorro una parte de su salario e incluso ha encontrado un arte servil para ésta su idea favorita. Se ha llevado esto al teatro en forma sentimental. Por esto la Economía, pese a su mundana y placentera apariencia, es una verdadera ciencia moral, la más moral de las ciencias”. (Marx, [1844] 1974: 60)

La Economía Política de la Moral (EPM) es constituida por un conjunto de prácticas de dominación/explotación devenidas principios morales en un momento de los procesos de estructuración social.

La EPM asocia, trama y enhebra tres componentes: a) los “dogmas” de la religión neo-colonial, b) los elementos de la estructura de las sensibilidades y c) los rasgos de las sociabilidades y vivencialidades de las sociedades normalizadas. El presente libro reúne artículos que permiten remontar y re-armar la EPM desde el Consumo en tanto elemento del último componente mencionado.

Para comprender el paso mobesiano del consumo mimético al consumo compensatorio se ofrece aquí una travesía que parte de la explicitación de las principales aristas de la religión neo-colonial, pasa por la caracterización de las sociedades normalizadas en el disfrute inmediato, explícita la pintura de la sensibilidad que instala el consumo compensatorio, hasta llegar a la primacía de la lógica del desecho.

Por lo que, para comprender como “unidad” las partes del libro, hay que trazar líneas de contacto entre: 1. resignación-solidarismo-consumo mimético en tanto dogmas de la religión neocolonial; 2. política de la perversión-lógica del desecho-banalización del bien como rasgos de la estructura de las sensibilidades y 3. depredación-sensibilidades-represión en su carácter de ejes centrales de los procesos de estructuración capitalista en el Sur Global.

La motivación central para elaborar el rompecabezas que implica el libro es señalar enfáticamente que el comienzo del siglo XXI tiene como rasgo central (y objeto de disputa) a las sensibilidades que se han forjado desde la gestión de los cuerpos/emociones del siglo pasado.

Las formas represivo/imperativas del disfrute como práctica salvífica, sus tensiones en cuanto “borde” entre la autonomía/dependencia y su facilidad para alcanzar vertiginosas masificaciones, hacen de dicha práctica un potente analizador de los procesos de estructuración social.

La EPM encuentra en el disfrute a través del consumo la ocasión para actualizar tres de sus rasgos operativos/funcionales más importantes: hacer que las prácticas devengan imperativos morales, producir la mistificación necesaria entre leyes de las cosas y normas de los hombres y delinear los contornos cognitivos/afectivos que implica la aceptación de la universalización de un interés particular.

Si se tiene en cuenta el consumo hoy se verá la maximización de sus “momentos” precedentes en la historia del capitalismo: a) fuente de la tensión ahorro ascético/despilfarro, b) base de la unidimensionalidad de lo masivo y c) gestión de las políticas de las intimidades. La sociedad de consumo, el consumismo y el sujeto consumista halla en estos primeros años del siglo XXI su máxima expresión, inscriptos en un carácter renovado de la EPM.

Hoy la sensación de compensación es vital para que “la vida continúe”, no ya como decisión subjetiva, ni como resultado del marketing colectivo sino como política de las sensibilidades accionada por el Estado y a través/para el mercado.

El presente libro debe ser inscripto en el espacio con-figurado por dos marcos de trabajo y comprensión: el teórico-epistémico y el de la indagación empírica. El primero es constituido por el realismo crítico dialectico (Bhaskar), la teoría crítica (Adorno, Marcuse, Fromm, Bloch) y la hermenéutica crítica (Thompson). El segundo, por los estudios sobre acción colectiva y conflicto social (Melucci), la sociología de los cuerpos/emociones (según nuestra propia propuesta) y la crítica ideológica (Žižek)

En este contexto (teórico/práctico) el puzzle de trabajos que aquí presentamos como una totalidad puede ser “re-armado” siguiendo las siguientes huellas: el consumo mimético es uno de los dogmas de la religión neo-colonial que consagra el espacio-tiempo de la explotación capitalista como “un-siempre-así” y trama una de las bandas mobesianas de las tensiones fe/consumo, cosas/identidad y autonomía/heteronomía; las sociedades normalizadas en el disfrute a través del consumo encuadradas en prácticas espectaculares y sacrificiales operan en y a través de dichos consumos en tanto organizadores de la vida a imagen y semejanza de la operatividad que el trabajo tramaba otrora; que las sociedades normalizadas aludidas acuden al formato del antiguo Estado de Bienestar para entronizar al consumo como mecanismo de compensación de la explotación capitalista ahora dejando en manos del capital privado la gestión de la política pública de compensar vía consumo asistido; y finalmente la estabilización de la primacía de la lógica-del-desecho alcanza la importancia que adquiriera, al comienzo del siglo XX, la lógica de la racionalidad formal como lógica de la coordinación de la acción entre los sujetos.

En el primer capítulo exponemos brevemente cómo es posible comprender lo que hemos denominado religión neo-colonial en tanto rasgo central de los procesos de expansión del capital a escala planetaria, y el surgimiento de prácticas intersticiales en tanto formas sociales que desmienten el régimen de verdad de la economía política de la moral. Para lograr el objetivo enunciado hemos seleccionado la siguiente estrategia de argumentación: a) explicitamos brevemente algunos rasgos del capitalismo como religión, b) exponemos algunas de las conclusiones de nuestras indagaciones sobre como caracterizar la situación actual del capitalismo, c) desarrollamos los aspectos centrales de lo que consideramos la religión neo-colonial vigente, d) esquematizamos las prácticas intersticiales que emergen de la descripción realizada, y e) concluimos con una sintética referencia a lo que consideramos los motivos por los cuales esta temática deviene de fundamental importancia para el capitalismo en la actualidad.

En el segundo capítulo proponemos hacer evidente cuales son los rasgos conceptuales básicos para comprender cómo en las sociedades normalizas la “moral” del disfrute inmediato a través del consumo tiene en su relación con el espectáculo una de sus claves básicas. Para lograr el objetivo descripto hemos organizado la argumentación del siguiente modo: a) caracterizamos sumariamente a las sociedades normalizadas en el disfrute inmediato, b) exponemos sintéticamente los rasgos del disfrute inmediato y el consumo, c) conceptualizamos al espectáculo como espacio/tiempo de la síntesis anhelada, d) explicitamos sucintamente las conexiones entre espectáculo y disfrute como lo macro/micro de las sociedades normalizadas, y e) a modo de apertura final discutimos algunos aspectos de la moral del disfrute. El énfasis de la exposición está puesto en hacer evidente las estrechas vinculaciones entre la re-estructuración permanente de la EPM a través del disfrute inmediato.

La motivación central, del tercer capítulo (del cual compartimos la autoría con Angélica De Sena), es explorar la emergencia de un fenómeno social que, al menos, se viene consolidando en los últimos catorce años en Latinoamérica en general y en Argentina en particular: el consumo compensatorio. Para ello, sintetizamos un conjunto de indagaciones que venimos realizando en el cruce entre una sociología de las políticas sociales y una manera de entender la sociología de los cuerpos/emociones. La estrategia argumentativa que hemos seleccionado es la siguiente: a) bosquejamos el punto de partida conceptual sobre los cruces entre políticas sociales y sensibilidades, b) presentamos un esquema de las conexiones entre consumo y disfrute en la actualidad, c) mostramos algunos resultados de las indagaciones que se han utilizado como base del análisis y d) conceptualizamos de modo sintético una noción de consumo compensatorio como resultado de la argumentación. Finalizamos proponiendo la posibilidad de que el consumo compensatorio sea hoy, tal vez, “una política social” retomada desde y para el mercado.

En el cuarto capítulo la intención es proponer un juego metonímico: el análisis de los desechos es un indicador de la “forma” de una sociedad depredatoria y sacrificial. Es en el sentido señalado que queremos revistar aquí la clasificación de los desechados en sociedades sacrificiales como un “pre-ludio” a una re-conceptualización de lo marginal. En el marco de lo anterior lo que planteamos es: a) comprender que el modo/forma de normalización se conecta con los estilos de disfrute inmediato que se crean en “tensión” con las “maneras del consumir” generando una diversidad de “prácticas del desechar”, b) entender cómo las aludidas prácticas son uno de los ejes básicos para la constitución de la espectacularidad sacrificial que caracteriza la normalización. Para decirlo de otro modo, desechar ha devenido “esquema de acción” y vector de las prácticas del sentir que acaecen como resultado de la conexiones consumo=desecho=depredación. Es en este sentido que, explorando el consumo, la sacrificialidad y el desechar proponemos algunas pistas de comprensión de un fenómeno que estimamos central en la estructuración contemporánea de nuestra sociedad. En este contexto hemos elegido la siguiente estrategia expositiva: a) re-visitamos las conexiones entre consumo y disfrute en tanto rasgos de la normalización de la sociedad, b) esquematizamos algunas de las relaciones entre sacrificio, consumo y desecho, y c) sintetizamos algunos ejes para conceptualizar las prácticas del desechar.

Cuando se toma distancia de los textos aquí reunidos, por mínima que sea, se hacen evidentes las tramas ajustadas de la astucia de la razón devenida sensibilidades, pero también se vuelve a percibir que frente a la lógica del fetiche y la aniquilación cabe solo volver a planear las topologías del rechazo desde la autonomías personales y el ensayo de “sensibilidades otras”. Es en este contexto que vuelven a resonar las palabras de Carlos Marx:

“…Si suponemos al hombre como hombre y a su relación con el mundo como una relación humana, solo se puede cambiar amor por amor, confianza por confianza, etc. Si se quiere gozar del arte hasta ser un hombre artísticamente educado; si se quiere ejercer influjo sobre otro hombre, hay que ser un hombre que actúe sobre los otros de modo realmente estimulante e incitante. Cada una de las relaciones con el hombre –y con la naturaleza– ha de ser una exteriorización determinada de la vida individual real que se corresponda con el objeto de la voluntad. Si amas sin despertar amor, esto es, si tu amor, en cuanto amor, no produce amor reciproco, si mediante una exteriorización vital como hombre amante no te conviertes en hombre amado, tu amor es impotente, una desgracia…”.

Bibliografía

Marx, K. (1974 [1844]) Manuscritos: Economía y Filosofía. Madrid: Alianza Editorial.

 
 
 
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