Saltikov-Schedrin hace las cosas a su manera: sus
fábulas están protagonizadas por criaturas que pese a su forma animal podemos
reconocer como campesinos rusos de los que sufrían bajo el régimen
zarista. A veces las diferencias se tornan tan sutiles que podemos llegar
a pensar que el autor se olvidó de señalarlas.
Sus sátiras giran también alrededor de las clases
sociales y acerca de la imposibilidad de una revolución. Vecinos tiene
dos figuras clásicas: el rico y el pobre que cotejan sus mundos. Pero allí donde
los fabulistas dan ejemplos de la Naturaleza Humana, nuestro autor prefiere
ensayar un sistema económico y ver con amarga ironía como
fracasa.