De por si, la Edad Madura presenta cambios tan drásticos que la persona
siente que su vida se tambalea: Los hijos comienzan a irse; las aptitudes
físicas disminuyen; la crisis emocional es estemecedora: La persona se da cuenta
de que ha llegado a la mitad de su vida o más: Mira hacia atrás y hace un
balance de lo logrado, que pocas veces o nunca coincide con los planes de La
Juventud. Si a lo anterior se agrega EL MITO de que ha terminado la vida
sexual, la carga se vuelve demasiado pesada. Este libro muestra de manera
científica y palpable que eso no es exacto. Por el contrario: La vida
sexual en La Madurez se vuelve más plena, ya sin ataduras, precupaciones de
embarazos no deseados y sin la premura de La Juventud. Todo el aparato
sexual (quizás con excepción del reproductivo en la mujer ) sigue funcionando
con la misma eficacia y con el beneficio de la experiencia y la confianza
mutua en la pareja.
Ir al inicio