Al igual que las ceremonias pánicas habían derivado en el teatro griego, la
Biblia, el folklore y la hagiografía contribuyeron a la creación de los Autos
Sacramentales. Se celebraban durante el día de Corpus Christi y acompañaban a la
liturgia de la Iglesia. Para su representación se construían grandes y fastuosos
escenarios y se estrenaba un lujosísimo vestuario. En cierto modo están
emparentados con los vitrales, una forma más antigua y llamativa de relatar la
historia sagrada. En Santa Teresa de Jesús, prima por supuesto la
hagiografía, matizada por los toques sobrenaturales y alegóricos de esta clase
de obra. Así, la santa entrecruza sus pasos con San Miguel, Asmodeo y el
mismísimo Amor alegorizado.
Estos son detalles que debemos tener en cuenta cada vez que comencemos la
lectura de esta obra y comience a levantarse el telón en nuestra
mente.