Tiene que ver con el impacto que causa la obra y
con ese mecanismo tan humano que tiende a convertirlo todo en leyendas. Hoy en
día, el rumor totalmente infundado de que Lovecraft se paseaba por los
cementerios de Nueva Inglaterra circula entre los adolescentes que se inician en
su obra.
Exactamente el mismo rumor circuló acerca de José
Cadalso, autor de estas Noches Lúgubres que fueron publicadas en El
Correo de Madrid entre 1789 y 1790 antes de su recopilación en forma de libro en
1792 y 1798. Se especuló con que a Cadalso le fascinaba la necrofilia, y que
había llegado al punto de desenterrar el cadaver de su amada Ignacia, quién sabe
con qué oscuros propósitos.
Pero a nosotros nos interesa más su importancia
dentro de las letras españolas y del movimiento romántico del cuál fue un
valioso predecesor.