Fue el típico habitué de los cafés del siglo XIX, en los que se sostenían
grandes discusiones políticas y se enarbolaba esa nueva herramienta de opinión
que era el periódico. Él mismo escribió en ellos, fortaleciendo las raíces de
una tradición de columnistas que perdura hasta hoy. Fue también crítico y autor
teatral y el periodista más importante de la España de hace dos siglos. En
su obra No más mostrador aparece (al igual que en Partir a
Tiempo, también en esta biblioteca) el trabajador que ha hecho su fortuna a
través del esfuerzo, en la figura de Don Deogracias, y que se encuentra de
repente frente a clases acomodadas que jamas han conocido como él, el mostrador
del almacén. Larra no olvida sus ideas progresistas y románticas y siempre trata
a la clase obrera como a la que encarna la verdadera nobleza.
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