Saltikov-Schedrin escribe fábulas donde los
animales parlantes, yendo más allá de la tradición señalada por Fedro, Esopo y
Samaniego entre otros, cumplen con el deber de olvidar que son animales y en su
entusiasmo por la lucha de clases hablan como mujiks, pagan en kopeks y caminan
muchas verstas.
Sus sátiras políticas son más sutiles, y a veces
algo oscuras, pero esa complicación hace más intrigante y rica su
lectura.
Lo que aquí presentamos es una alegoría no muy
alejadas de sus fábulas, donde su tema -la explotación del hombre por el hombre-
busca sus orígenes en lo profundo de la naturaleza
humana.