Esta segunda parte de las aventuras de Telémaco se refieren mas bien a
movimientos estratégicos de gobierno que a aventuras por mares y tierra
como se veía en la primera parte. Se reparte el centro con Idomeneo y
Filoctetes que junto con Telémaco y Mentor son los que están
manejando el porvenir de este pueblo.
Cansado de que el fantasma de su padre, Ulises, lo persiga, Telémaco
se aventura a ir a buscarlo al infierno y acá aparece un gran paralelismo
entre el infierno de Dante y los paisajes que el observa. Al salir de los
infiernos se encuentra con Arcesio y este sostiene que Ulises está vivo y
Telémaco reúne las fuerzas necesarias para buscarlo una vez
más. Sigue la gran guerra contra Adrastro a quien combate junto a
Filoctetes hasta que finalmente Telémaco vence y se firma la paz,
pudiendo así regresar junto con Idomeneo donde se encuentra
Antíope, su hija por quien Telémaco siente una profunda
atracción. Sin embargo, el destino de encontrar a su padre es más
importante y finalmente lo logra. Cuando lo hace ofrece un sacrificio a Minerva
y Mentor se descubre y le recalca lo aprendido a lo largo de estas
aventuras.