Una buena historia que nos lleva de regreso a los cuentos infantiles
cubiertos por la mirada ingenua de las fantasías y deseos.
¿Quién puede negarse a otorgar cinco minutos de su tiempo para
volver a creer, aunque sea por ese breve lapso, en las hadas y los
príncipes?
Esta es una historia muy feliz que reaviva la capacidad de
soñar