Este cuento es un muy buen reflejo del lugar que el intelectual ruso ocupaba
en el siglo pasado.
Librado del peso de su alma, Kramolnikov se embarca en la desgraciada
aventura que implica estar enterrado con vida y en medio de la ciudad. Aunque a
primera lectura parezca complicado y difícil de comprender, este texto
refleja la posición de un escritor cuando su alma se ve encerrada bajo
piedra y lodo. Sale a buscar su propio reflejo en la gente a quien intentaba
representar en su columna y encuentra todo tipo de respuestas. Este texto parece
dirigido a si mismo, más que a un público lector.
Parece ser la búsqueda de todo autor, la eterna pregunta..
¿Quién recibe mi mensaje? y aun más...¿Lo
comprendieron?
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