Estudiar a San Martín, es amarlo. Y el amor por todo lo que sea ejemplar es también una forma de educación moral, acaso la más efectiva; las vidas que aspiran a perfeccionarse, tienen siempre un ideal, ideal que obra a la manera de esos faros, elevados y solitarios, cuya luz, en la noche sin rumbo de los mares o en medio de la tormenta, guía a los navegantes a buen puerto.
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