Tanto en la prosa de erudición como en la de ensayo y en la de narración, Anderson Imbert se ha distinguido por su riqueza de expresión. Sus imágenes surgen con felicidad, una tras otra, pero se van ordenando con rigor intelectual. Esta experiencia viva de escritor y su reconocida capacidad crítica le han permitido ofrecer, en las breves páginas de este libro, una teoría sistemática de la prosa.