Elmar R. Gruber y Holger Kersten demuestran, con pruebas documentales y datos históricos que:
En el siglo III a. C. llegaron a Grecia y Egipto muchos misioneros budistas enviados por el emperador Ashoka de la India.
Jesús vivió en Egipto y fue discípulo de la orden monástica budista de los therapeutae.
Las enseñas que recibió de los budistas se reflejan casi literalmente en el Sermón de la Montaña, las parábolas, la elección de los discípulos y la denuncia de los falsos profetas.
El mensaje de Jesús es, en síntesis, un mensaje budista, lo cual explica por qué muchos cristianos se sienten instintivamente más identificados con las enseñanzas de Buda que las de la Iglesia oficial.