Los descubrimientos de las tierras antárticas, efectuados en los comienzos del siglo pasado, fueron lógica consecuencia del crecimiento rápido de la gran industria ballenera. Sabido es que los cetáceos abundaban en los mares polares del norte. En consecuencia, fué en esos lugares donde la persecución de aquéllos llegó a tal extremo que en pocos años las flotas balleneras debieron buscar nuevos horizontes para desarrollar sus actividades. Esa fué una de las causas del descubrimiento de nuevas tierras en la periferia del casquete polar antártico, comenzando nuestra historia con el descubrimiento de las islas Shetland del Sur, por el capitán Smith, en el año 1819...