Estas memorias además de contener detalladas informaciones y comentarios sobre la prostitución de lujo, revela también interesantes aspectos de la historia de París, como el asedio de la ciudad por prusianos en 1870 (durante el sitio, Cora cede su casa para que sea utilizada como hospital) y los trágicos sucesos de la Comuna. Después de estas vicisitudes, aunque sin renunciar a los amores mercenarios, su época de esplendor ha pasado ya, y se retira al sur de Francia, donde debía residir hasta su muerte, ocurrida en Monte Carlo en 1886.
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