La obra de catequesis, ardua y complicada, se ofrece generosamente en este Catecismo de los jóvenes, intentando intercambiar desde sus páginas, con el lector, algunas condiciones previas y fundamentales: * Conectarse con la vida concreta de la generación a la cual está dirigido (aunque sin exclusiones teóricas ni voluntarias), atendiendo a sus inquietudes, interrogantes y esperanzas. * Esforzarse (espera haberlo conseguido) por encontrar un lenguaje de mutuo entendimiento. * Propagar TODO el mensaje de Cristo y su Iglesia, exponiendo la verdad evangélica desde y con la Cátedra de Pedro. * Tender al mayor conocimiento de Cristo, y a la mayor conversión de cuantos lo tengan en sus manos.