Una casualidad ha puesto en mis manos las cartas que forman el contenido de este libro. Son cartas íntimas, escritas con plena libertad, como que estaban destinadas únicamente a la intimidad de las epistolarias y, a lo sumo, a ser comentadas en corro amistoso. ¡Y yo comento la indiscreción de publicarlas!. Me atrevo a ello porque estas dos amigas firman sus cartas con sobrenombres que no circulan fuera del ambiente familiar. Mi indiscreción, pues no las compromete en lo más mínimo. Toda la responsabilidad recae esclusivamente sobre mí, con la censura que comporta. Acepto la responsabilidad, y al reconocer la indiscreción merezco la censura.