Tununa Mercado encabeza este libro con acepciones, extraídas de innominados diccionarios, de las palabras "canon" y "alcoba". Por mi lado, busco en uno célebre, pequeño e ilustrado, las palabras "erótico" y "erotismo". Para la primera encuentro: "Relativo al amor. Sinónimos: lujurioso, libidinoso"; para la segunda: "Amor enfermizo..." El significado de las palabras y los prejuicios cambian, es obvio. Canon de alcoba es un conjunto de textos, en su mayoría, eróticos. No hay en ellos lujuria ni perversión. Hay, en cambio, una delicada y pudorosa exaltación del goce físico, una filigranada y siempre poética descripción de los placeres del encuentro corporal, una llamada de atención sobre las sendas renovadas por las que se llega al regocijo del sexo. Salvo en los capítulos que la autora llama "Sueños" y "Realidades", en los que el erotismo es dejado momentáneamente de lado (al menos en forma explícita y directa) pero en los que persiste la poesía, Canon de alcoba es un cantar, a veces entusiasta, a veces indolente, a veces salmódico, pero siempre lúcido, en honor de Eros, el dios griego del amor, la fuerza fertilizante que según Hesíodo, de la unión del cielo con la tierra hizo surgir al mundo del caos original. Con Canon de alcoba, de Tununa Mercado, se engalana la "Colección grisazul", de autores rioplatenses, de nuestro sello editorial.
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