Muchas historias de la literatura española contienen un capítulo sobre el romancero; pero no suele haber en ellas uno dedicado al cancionero de tipo tradicional. Ello se debe a que el romancero fue juntado ya desde principios del siglo XIX y era bien conocido por la crítica. Pero en el cancionero "de tipo tradicional" son novedades tanto la reunión de los textos como la interpretación de su origen y el estudio crítico de su alto valor estético.