Samuel Beckett (1906) representa el punto máximo de esa peculiar "desintegración" formulada a nivel teatral por Antonín Artaud en su teatro de la crueldad y, en el orden novelístico, la zona extrema de lo que ya se insinuaba en Joyce y Kafka. En este tomo de la colección Estar al Día y para responder a los propósitos de su creación - se presentan varios ensayos que recientemente dilucidan esta "literatura de situaciones límite".