El carnicero dio un paso hacia delante y tomó la daga de Cord, que parecía paralizado, aunque sus ojos danzaban. Rydra sintió la respiración de Cord que le daba una medida al silencio mientras el Carnicero, sosteniendo el cuchillo de la hoja, lo examinaba. La hoja que el carnicero tenía entre los pesados dedos, era de acero. El mango, unos catorce centímetros de hueso, era acanalado y teñido de color nogal. Con la mono libre el Carnicero tomó el pelo de Cord. Después, no demasiado rápido, incrustó el cuchillo en el ojo derecho de Cord, el mango primero. Critica: "La obra más importante de uno de los mejores autores de la ciencia ficción" Galaxy - (Premio Nebula).
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