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A cada uno un denario
de Bruce Marshall
ediciones
Emecé
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Edición:
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Tercera Impresión - 1974
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Medidas:
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12,8 x 18,7 cm
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Estado:
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Muy Bueno
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Género:
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Novela - Drama
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Reseña del libro
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Formato libro impreso
U$S 25.08
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Acerca de "A cada uno un denario"
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Esta es la historia de un modesto sacerdote y de sus vicisitudes en el complejo y desorientado mundo contemporáneo. Para hacer frente a las perplejidades que su destino terreno y ultraterreno plantean al hombre, el abate Gaston sólo cuenta con el apoyo de las tres virtudes teologales: fe, esperanza y caridad. Pero la fe no alcanza a convencer a una humanidad desgarrada entre las herejías de izquierda y de derecha; la esperanza es endeble, y la caridad, ardua e insuficiente para curar sus llagas. Las estridencias del mundo moderno, las crudas realidades del odio y del dinero, las mentiras y la estupidez de los políticos, las demasías del poder azoran al abate, que intenta aferrarse al "verdadero sentido del mundo" y predicarlo a los hombres que ya no quieren escuchar. Treinta y cinco años de sacerdocio valen así por treinta y cinco años de lucha sin tregua. En su belicosa juventud creyó que la potencia del verbo era suficiente para trasmitir las verdades eternas. Al final de su jornada sólo encuentra eficacia en el silencio elocuente de las buenas acciones. Su corazón lleno de ternura ha espigado a lo largo del camino alguno que otro afecto; pero por encima de los afectos humanos ha sentido siempre alrededor de su cintura el brazo fuente de Dios. Por eso al final, casi tullido y casi ciego, alejado de su vieja parroquia, recapitula su larga trayectoria y la comprende feliz. Y aun sabe que seguirá siendo feliz en los años que le restan, pues entonces se le aclara el sentido de la vieja parábola al advertir que era justo que los jornaleros de la viña recibiesen, al final del día, cada uno un denario: lo mismo los que habían llegado al romper el alba que los que llegaron a la hora undécima. Porque el trabajo y el sacrificio no son sólo un medio para ganar el premio, sino también el premio en sí, y su alegría.
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